Dos personas dejan de colaborar. Un desacuerdo termina ocupando cada reunión. Dirección recibe versiones distintas y no sabe cómo intervenir. Analizamos los hechos, las relaciones y las condiciones de trabajo que pueden estar manteniendo la tensión.
El primer paso es valorar qué está ocurriendo y qué respuesta necesita. Los indicios de acoso, violencia o discriminación requieren atención específica y no deben tratarse automáticamente como un desacuerdo mediable.
Primero, comprender la situación.
Escuchamos a las partes, contrastamos información y revisamos responsabilidades, expectativas y recursos. Esto permite diferenciar el desacuerdo interpersonal de los problemas de organización y definir sobre qué se puede actuar.
Después, elegir cómo intervenir.
Según la situación, podemos acompañar a responsables, trabajar la comunicación o proponer una mediación. Antes de mediar valoramos las condiciones de participación y seguridad. Cuando procede, ayudamos a concretar acuerdos y revisar su aplicación. El trabajo se orienta a:
- Claridad: definir qué está ocurriendo, qué necesita resolverse y qué responsabilidad corresponde a cada parte.
- Acuerdos aplicables: concretar compromisos compatibles con la situación y con el funcionamiento del trabajo.
- Seguimiento: revisar el cumplimiento de los acuerdos y detectar dificultades que requieran nuevas decisiones.
Concretemos el siguiente paso.
Si una tensión está afectando a tu equipo, cuéntanos brevemente qué sucede. Valoraremos qué información necesitamos y qué tipo de intervención puede resultar adecuado.
Puedes contactar con Brandester en info@brandester.com o reservar una consultoría puntual. Evita incluir datos clínicos o información identificable de otras personas en el primer mensaje.